Las primeras universitarias

En 1913, cuando se instauró la Sección Universitaria de Canarias, la presencia de mujeres en las aulas universitarias no era ya un fenómeno excepcional, aunque sí testimonial. No es extraño, pues, que en su primer año de funcionamiento se matriculara una joven, la palentina Concepción Francés Piña, quien dos años más tarde se trasladó a Barcelona para concluir en 1918 su licenciatura en Filosofía y Letras (Historia). En 1928 se convirtió en una de las primeras catedráticas de instituto de España, en la especialidad de francés.

Laboratorio de la Facultad de Ciencias, principios de los años 30 (Archivo Alumni ULL)

Tras este precedente, hubo que esperar al curso 1917-18 para contar con mujeres entre el alumnado lagunero, de manera continua y permanente a partir de esta fecha. El establecimiento del curso preparatorio de Medicina y Farmacia constituyó un notable incentivo para esta presencia femenina. Prácticamente la mitad de las mujeres que se matricularon en La Laguna en los años de la Sección Universitaria lo hicieron en este curso. Iniciaron sus estudios en el preparatorio de Medicina y Farmacia las futuras licenciadas en Medicina María Dolores Jo Vernedas y Carlota Quintana Lopez. Sin embargo no era la práctica médica la expectativa mayoritaria de las estudiantes que se inscribían en el preparatorio, sino el ejercicio profesional como farmacéutica. Encontramos, así, entre estas estudiantes a un notable grupo de mujeres que más tarde regentarían farmacias en el Archipiélago.

Todas estas mujeres iniciaron sus estudios en La Laguna, pero se licenciaron en la península. También acabó fuera sus estudios Olimpia Arozena Torres, matriculada en 1920 en el curso preparatorio de Derecho, quien, tras licenciarse en Filosofía y Letras (Historia) en Valencia, se convirtió en la primera profesora de esta universidad.

Grupo de alumnas de Filosofía y Letras en la Casa Lercaro, 1944 (Archivo Alumni ULL

La Universidad de Laguna no contó hasta 1929 con su primera graduada. Fue Mercedes Machado Machado, quien se licenció en Derecho en 1929. No obstante, dado que Mercedes Marchado no se colegió hasta 1936, la primera abogada de Canarias fue Josefina Perdomo Benitez, colegiada en Las Palmas en 1933. Josefina realizó prácticamente toda su carrera como alumna libre en La Laguna, pero se examinó de las últimas asignaturas en Madrid en 1930.

La Sección Universitaria de Canarias se situó a la vanguardia del proceso de incorporación de las mujeres al profesorado universitario. Concretamente fue el tercer centro universitario español en contratar mujeres, tras Madrid y Valladolid. María Sánchez Arbós, una pedagoga de notable trayectoria, fue la primera profesora de La Laguna entre 1923 y 1925, mientras estuvo destinada en la Escuela Normal de Maestras.

Manuela Marrero en el Instituto de Estudios Canarios, años 50 (Archivo Alumni ULL)

En 1922 ingresó en el curso preparatorio de Medicina y Farmacia Pilar de la Rosa Olivera, quien sería la segunda profesora, y la primera formada en la propia universidad. Pilar de la Rosa formó parte de la primera promoción de licenciados de Química en 1932, en la que también figuraba la grancanaria Juana Padrón Hernández. En 1934 se incorporó a la plantilla como profesora auxiliar, el mismo año en que también lo hacía Guadalupe de Lorenzo-Cáceres Torres para impartir las materias de historia y arte.

La Universidad de Laguna contaba, pues, con dos profesoras en plantilla al estallar la Guerra Civil. En la inmediata postguerra se incorporarían Carmen Suárez Díaz en Ciencias y Carmen Rodríguez Fernández y María Rosa Alonso Rodríguez en Letras.

Las mujeres tampoco faltaron entre los primeros doctorados concedidos en La Laguna. Así, en 1955 María Luisa García Mora figuró en el grupo de los tres primeros doctores laguneros dirigidos por Antonio González. La habían precedido leyendo sus tesis en Madrid las profesoras Josefa Cordero Ovejero (1946) y María Rosa Alonso (1948) de Letras y América Hernández Toste (1953) y Rosa Calero de Vera (1955) de Ciencias.